2 gatos que quieren entrar a un museo de Japón… cada día… varias veces 😺

Puntuación: 4.5 de 5.

A pesar de parecer fanáticos del arte, a un par de gatos se le ha negado una vez más la entrada a un museo. Durante años, el dúo persistente ha estado tratando de obtener la entrada al Museo de Arte de la ciudad de Onomichi. Aparentemente, han estado intentando ingresar desde una exposición de fotografías con gatos en 2016. Solo se puede especular sobre si el momento fue pura coincidencia o si los gatos estaban interesados ​​en lo que había en la galería. Eso fue en 2016. Lo han estado intentando desde entonces.

El guardia de seguridad se apega a las reglas y bloquea a Ken Chan en sus repetidos intentos.

Tan lindos como son, hay una estricta política de no animales en el museo. Lamentablemente, los dos gatos están sujetos a esa restricción. Sin embargo, no significa que no les den un trato amistoso y cortés. Y es esa actitud de “intentar y volver a intentar” la que ha dado lugar a su popularidad. Tanto es así que les han dado apodos. El gato negro se llama Ken o Ken Chan y su co-conspirador, un gato pelirrojo, ha sido apodado Gosaku o Go-Chan. Y aunque el guardia de seguridad se toma su trabajo en serio, evitando que los gatitos se infiltran en el museo, también parece tener una debilidad por ellos, Japón es un país de gatos, culturalmente son preferidos antes que cualquier otra mascota.

No es de los que se rindan fácilmente, después de los intentos fallidos de Ken Chan, su compañero pelirrojo en el crimen hace todo lo posible por encontrar su camino hacia el interior.
Por encantador que sea, Gosaku no impresiona al guardia de seguridad más que su colega. Frustrado de nuevo, es enviado fuera con menos ceremonias que su amigo negro. Sin embargo, se las arregla para obtener un poco de amor al salir.

Curiosamente, mientras el museo continúa restringiendo la entrada del dúo, la organización no está por encima de capitalizar la historia de los gatos. Son una mina de oro de merchandising y el museo ha puesto a la venta en la tienda de regalos souvenirs que recuerdan sus aventuras, además que hoy reciben más visitantes atraídos por los mininos a los que sin embargo no se les deja entrar, lo cual ha traído criticas al museo.

Una de las bolsas a la venta en el museo recuerdan los repetidos intentos.

¿Alguna vez realizarán su sueño?
La pregunta sigue siendo si los gatos podrán ingresar al museo. ¿Quizás un tour personalizado? Ken Chan y Gosaku estarían de acuerdo, sin duda. 😺😺

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