El DÍA en que los GATOS casi gobiernan el Mundo, Socks el Gato PRESIDENCIAL.

Puntuación: 4.5 de 5.
Socks el gato Clinton presidente

Socks, fue un gato callejero blanco y negro que, según los informes, saltó a los brazos de Chelsea Clinton cuando salía de la casa de su profesora de piano en Little Rock, Arkansas en 1991 y fue adoptado por la familia Clinton. En muy poco tiempo Socks ya era un favorito de los fotógrafos, al punto que cuando Clinton ganó la presidencia en 1992 fue necesario que el mismo presidente pidiera a los fotógrafos que dejaran en paz al gato.

Lo cierto es que Socks encontró su camino hacia el corazón de Estados Unidos. Su fama creció al punto que estaba mayormente confinado al interior de la Casa Blanca por razones de seguridad, aunque anteriormente había vivido libre cuando Clinton era gobernador de Arkansas.

La tradición estadounidense considera que los presidentes deben tener perros y no gatos, dentro del Partido Republicano esto es casi una institución, así que fue un momento importante de ruptura cuando los Clinton acercaron públicamente un gato oficial a la presidencia. Muchos vieron mal el asunto y desde los republicanos saltaron las críticas, que muy poco lograron porque para el público estadounidense Sock fue una estrella y gozó de más fama que ninguna otra mascota presidencial.

Socks el gato presidente Clinton. Encuentra al gato
Encuentra al Gato Presidencial

Haciendo uso de su cargo oficial de Gato Presidencial, Socks era un visitante frecuente de la Oficina Oval, donde disfrutaba sentarse sobre los hombros del presidente. Un sillón de orejas en el ala oeste, justo afuera de la Oficina Oval, era otro de sus lugares favoritos, y también disfrutaba pasar el rato en la oficina de Betty Currie, la secretaria del presidente. Socks fue el primer gato que vivió en la Casa Blanca desde el gato de Amy Carter, Misty Malarky (durante la presidencia de James Carter) .

Hillary Clinton solía llevar a Socks con ella para visitar a niños o ancianos en hospitales locales y a otros eventos en Washington, DC. Viajó con estilo en su propio maletín que estaba adornado con el sello presidencial. En los eventos, se sentaba en el regazo de la primera dama y parecía disfrutar de la atención. A partir de 1996, una versión animada de Socks recibió a los niños en el nuevo sitio web de la Casa Blanca.

Hillary Clinton con el gato Socks
Hillary Clinton solía llevar a Socks con ella para visitar a niños o ancianos en hospitales locales y a otros eventos en Washington, DC.

En 1997, las cosas cambiaron, un labrador retriever chocolate llamado Buddy se unió a la familia Clinton en la Casa Blanca. Aunque los dos animales compartían la página web, a Socks no le gustaba para nada compartir su casa con el perro. Según Hillary Clinton, Socks “despreció a Buddy a primera vista, al instante y para siempre”. “Él había tenido toda la atención de la familia durante algunos años y encontró difícil lidiar con la presencia del perro”, escribió. “Se negó rotundamente a ser amigo de este canino bullicioso e intrusivo, a pesar de los mejores esfuerzos de todos. Si los dejaban juntos, Socks se encontraría bufando, acurrucado y con la espalda arqueada, mientras Buddy intentaba perseguirlo debajo del sofá. Socks nunca perdió la oportunidad de darle un golpe al perro “.

Socks el gato presidente en la Casa Blanca
Socks se pasea por el escritorio de la secretaria de Clinton, Betty Currie, el 17 de septiembre de 1996.
Un cartel dice: “Socks Clinton, el gato jefe”.

Cuando los Clinton dejaron la Casa Blanca en 2001, decidieron separar a los dos animales dándole Socks a Betty Currie, (Socks tenía por ella un apego especial) por lo que se fue a vivir con Currie y su esposo en Maryland. Socks continuó haciendo algunas apariciones públicas allí, especialmente en apoyo de organizaciones benéficas de animales. Cuando Socks murió en 2009 a la edad de 20 años, los Clinton emitieron la siguiente declaración: “Socks nos trajo mucha felicidad a Chelsea y a nosotros a lo largo de los años, y disfrute a los niños y amantes de los gatos en todas partes. Estamos agradecidos por esos recuerdos y queremos agradecer especialmente a nuestra buena amiga, Betty Currie, por cuidar tan amorosamente a Socks durante tantos años “.

Socks participaba en todas las reuniones oficiales del Presidente Clinton.
El gato Socks en una serie de sellos filatélicos
Socks en una serie de sellos filatélicos de la Republica Centroafricana.
(el gato quedó mejor que el presidente ¿no crees?)

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