Los gatos en el arte japonés. La invasión de los gatos a Japón es muy antigua.

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En Japón hay Santuarios para gatos, un día para los gatos (22 de febrero), cafés para gatos, una playa con gatos (Fukuoka), turismo de gatos, bibliotecas con gatos, …en fin, una extensa lista de ejemplos con gatos. También en el país Nipón podemos encontrar estrellas de Internet como Maru, así como muchos personajes anime de renombrada importancia. Pero todo este culto al gato en Japón no es de actualidad, los gatos vienen calando profundo en la sociedad y cultura de sus habitantes desde hace muchos, muchísimos años atrás.

Me atrevo a decir que en Japón adoran a los gatos mejor que cualquier otro país del mundo. Sí, antes de Internet, antes de la televisión, antes de la electricidad y la energía del vapor, Japón estaba difundiendo la adoración de los gatitos a través de muchas obras. Lejos de estar desactualizado, el arte felino centenario de Japón sigue siendo tan animado, entretenido y estimulante como lo fue antaño, pues tantos ejemplos de su existencia no pueden dejarnos más claro su postura. 

La imagen ilustra una escena de «The Tale of Genji», un clásico de la literatura japonesa y mundial. Un gatito pone en movimiento una parte importante de la trama cuando derriba una pantalla. Esto le permite al sobrino de Genji echar un vistazo a su dueña, la tercera princesa. 
Más tarde la seduce (o la obliga, dependiendo de la interpretación que leas) y ella da a luz un hijo ilegítimo que es el personaje principal de gran parte del resto del libro.

Los gatitos pueden ser comunes en Japón hoy en día, pero no son nativos. Es probable que llegaran a Japón en barcos desde el continente Asiático hace unos 1000 años. En Japón estaban felices de emplear mata roedores en barcos, granjas y templos, donde evitaban que los ratones comieran pergaminos budistas.

Un gato cazando roedores.
Descubre en este artículos una pequeñísima muestra de lo que te haz estado perdiendo durante trescientos años.

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Los primeros gatos domésticos eran raros de ver, mantenidos solo por la élite y cuidadosamente apreciados. El arte de la época los muestra atados y viviendo en interiores de viviendas y palacios. Pero incluso en ese entonces, los gatos individuales podían ser celebridades, muestra de ello nos deja un manuscrito de la era Heian donde se detallan los hábitos y la personalidad de un gato negro entregado como regalo al emperador Uda.

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En el arte temprano, se muestra a los gatos viviendo en el regazo del lujo.

Pero los buenos tiempos no podían durar. Con el tiempo, los gatos abandonaron sus estilos de vida aristocráticos para trabajar en las calles y los campos como gatos en cualquier otro lugar. En 1602, el gobierno decretó que todos los felinos deberían ser liberados para atrapar roedores que estaban destruyendo la industria del gusano de seda.

La vida suelta puede haber tenido algunos inconvenientes. Pero facilitó que los gatos engendren más gatos. Más gatos significaba que más personas podían conocer a los gatos y comenzar a obsesionarse con ellos. Y la obsesión llevó al arte.

Los gatos de Japón del cartel antiguo. Los gatos Ukiyo-e fueron representados con frecuencia caminando erguidos, haciendo cosas humanas.
Los gatos Ukiyo-e fueron representados con frecuencia caminando erguidos, haciendo cosas humanas.

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