Siameses, unos gatos muy expresivos.

Puntuación: 4.5 de 5.

Estos gatos orientales de ojos sorprendentemente azules proceden de Tailandia (llamada Siam hasta 1939). No se les vio fuera de Asia hasta finales del siglo XIX, momento en el que algunos diplomáticos británicos y estadounidenses decidieron llevarse parejas de estos animales tan exóticos y decorativos a sus países. Fueron entonces criados más gatos de esta raza, marcando una nueva tendencia que crecía en admiradores. Ahora son muy populares en todo el mundo.

Su característica más llamativa es su coloración. Se debe a que tienen una mutación en la tirosinasa, una enzima que está relacionada con la producción de melanina, y sufren un albinismo parcial.

Cuando los gatitos siameses nacen son blancos, color crema o incluso gris perla, pero a lo largo de sus primeros meses de vida se van oscureciendo de forma gradual.

Curiosamente, la enzima mutada es sensible al calor, y sólo funciona en las zonas donde la temperatura corporal del gato es más baja, es decir, la máscara y las extremidades, las orejas, el hocico, las patas y la cola. Las manchas oscuras de los siameses pueden ir desde el marrón casi negro al chocolate claro. También pueden ser grises, de distintas intensidades y matices. Cuando alcanzan la edad adulta continúan oscureciéndose. Y los que viven en zonas cálidas tienen el pelaje más claro que los de países fríos.

Todos tienen el pelo corto, espeso, brillante y pegado al cuerpo.
Se trata de gatos esbeltos, flexibles y bien musculados. Los machos suelen pesar entre 2,7 y 4 kilos; las hembras, entre 2,2 y 3,2 kilos. Tienen la cabeza triangular y el hocico fino. Sus ojos son almendrados; algunas líneas de esta raza padecían frecuentemente anormalidades ópticas (bizqueaban), pero los criadores han conseguido limitar bastante este “defecto”.

En cuanto al carácter, los siameses se caracterizan por ser cariñosos, comunicativos y sociables. Les gusta estar acompañados y demandan atención, portándose, en algunos casos, de una forma más propia de un perro que de un gato. Algunos maúllan mucho, y emiten un sonido agudo muy parecido al de un bebé llorando. Y, hablando de ruido, las hembras siamesas pueden alcanzar la madurez sexual muy pronto y tener su primer celo a los cuatro meses (dos meses antes de lo usual en el común de las gatas).

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